Reich Schutze

Enviciandome en el WoW Nickname: Reich Schutze Edad: 25 Nombre: Reich Schutze

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La tradición y diversión de ser paladín

29 Diciembre 2009 @ 9:37 am

Ya llevo un poco de tiempo jugando World of Warcraft (medio mes realmente, pero varias horas acumuladas), y una de las decisiones principales al iniciar mi juego era la clase que usaría, ésta fue rápida al escuchar que existían los paladines, ya antes había jugado Ragnarok con uno y el estilo de juego me había fascinado, si en algo se asemejaba el de WoW sería feliz.


La historia detrás de los paladines es de sacrificio y justicia, asegurarse de que tus amigos se encuentren bien donde quiera que estén, ya sean guerreros sangrando junto a ti o algún mago a tus espaldas, ya sea cuadrándolos o haciendo que los enemigos se enfoquen en ti; es algo agradable que hace que muchos vean que realmente te esforzaste por ayudar, y si bien el reconocimiento no es lo importante, saber que tienes las herramientas para salir de cualquier tipo de situación es algo que tiene mucho valor.


Regresando al blog de hace una semana, ser Paladín en Ragnarok era difícil, más cuando escoges servir en guerra usando Sacrifice, una habilidad en la que todo el daño que un aliado que tú eliges es transferido a ti sin ninguna reducción; una cosa es recibir los golpes sobre tu pesada armadura que absorbe gran parte del daño, pero es completamente diferente recibir todo el daño que un pequeño mago recibe sólo protege con una delgada túnica, durante las guerras era apreciado, amado e incluso vitoreado por el pueblo, pero cuando era momento de entrenar nadie quería que un paladín estuviera prestando su barra de energía, eso volvía solitario el ambiente a la hora de subir de nivel y bastante difícil cuando tu habilidad principal es recibir daño y curar.


En uno de los primeros días desde que empecé a jugar WoW tuve una experiencia bastante agradable (además de lo genial que me está pareciendo el juego), me habían encomendado un par de misiones, eliminar unos cuantos zombis, traer sus corazones y matar a dos enemigos gigantescos, este último objetivo estaba recomendado para un grupo de jugadores, así que me dispuse a regresar a los muertos a donde pertenecían; para mi infortunio la otra misión me encontró repetidas veces a mí y después de una hora mi rencor por aquella bestia gigante había crecido, afortunadamente llegó un mensaje reclutando gente para matar a ambos objetivos, era mi oportunidad para vengarme.


Salimos en búsqueda de mi enemigo acérrimo y justo antes de llegar frente a él me di cuenta de que mi grupo estaba compuesto de personajes que sólo hacían daño, así que lancé la pregunta “¿quieren que cure en vez de hacer daño?” la respuesta fue rápida ya que no tenían duda alguna, así que cambié el estilo de juego y ahora me dedicaba a curar, algo que no había practicado pero resultó sumamente útil.




La versatilidad y utilidad que tiene un paladín es algo de lo que más me gusta de ese tipo de clases, es lo que los hace queridos por sus amigos, valuados en sus diferentes versiones y muy divertidos, ya que el estilo de juego puede cambiar rápidamente sin mayor problema.

En algún momento me dijeron que abandonaría la profesión para hacer otro personaje, aunque no puedo negar que al posibilidad existe, estoy casi seguro de que no será así; he jugado con paladines desde hace bastante tiempo y tengo un cariño por la clase que hace que sea sumamente difícil remplazarla, así que seguramente lo seguiré siendo durante mucho tiempo, aunque eso no quiere decir que no vaya a hacer más personajes, sólo que serán secundarios.

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Extrañando Ragnarok

22 Diciembre 2009 @ 3:52 pm

Hace alrededor de seis años un amigo me comentó acerca de un juego llamado Ragnarok Online, incluso lo llevó a mi casa y me enseñó un poco de gameplay; de entrada pensé: “¿qué es esa cosa? No gracias, creo que no lo jugaré” Después de unos cuantos minutos de súplicas acepté entrar por un tiempo para acompañarlo, el pobre de mí no sabía que este juego me robaría alrededor de un año de mi vida, aunque en realidad fue un tiempo que disfruté bastante.


Existen muchas cosas que extraño de Ragnarok: a muchas personas, mi Grand Peco Peco y algo especial que tenía el ambiente, esa mezcla de 2d con entornos en 3d que fueron mejorando muchísimo conforme el juego crecía.

En particular añoro algo en especial, la dificultad, llegar a nivel 8 o incluso trascender de Novice a Swordman (en mi caso ya que había magos, mercaderes y arqueros) era toda una travesía que se hacía incluso mucho más difícil al cambiar al segundo trabajo, que para mí podría convertirse en una de las aventuras más grandes y pesadas que podías encontrar, ya que para cambiar de trabajo debías pasar una serie de misiones como conseguir ciertos ítems.

En el caso de los cruzados había tres listas que te podían llegar a pedir, dos de ellas moderadamente difíciles y otra que parecía casi imposible para muchos; de las tres veces que creé un cruzado, dos de ellas fue con esta última lista imposible así que sólo puedo agradecerle al Senior Crusader por haberme hecho pasar por esa pesadilla dos veces, aunque en cierta forma me ayudó a conocer el calabozo donde pasaría alrededor de un año: Glast Heim.



Toda esa dificultad era recompensada al ver que sólo unos pocos podían aguantar el paso y crear buenos personajes, pero afortunadamente el personaje y el equipo que llevaba era sólo cerca de la mitad de la batalla, ya que en gran parte debías de conocer cada tipo de equipamiento y accesorios que podía usar el enemigo y cómo contrarrestarlos con tus propias habilidades.


Yo era un cruzado de Grand Cross, una especie de poder divino, que era sumamente efectivo en algunos casos, ya que muchos solían usar una armadura que cambiaba las propiedades del personaje a undead, evitan así muchos efectos que no afectaban a los undead pero los hacía sumamente susceptibles a mis ataques e imposibles de ser curados por un priest.



Extraño mucho y en especial las guerras, durante éstas se abrían las puertas de los castillos, lugares donde los mejores ítems y calabozos tenían un hogar. Desafortunadamente para muchos sólo el guild que controlara el castillo tenía acceso a ellos; para tomar el control de éstos tenías que llegar al corazón del castillo y destruir una gran piedra llamada emperium, el guild al que pertenecía la persona que destruía esta piedra obtenía el control del castillo, obviamente nadie quería quedar sin castillo y tener uno representaba semanas fáciles de entrenamiento y excelente equipamiento. Todos los ejércitos luchaban con toda su fuerza durante la guerra, eran momentos intensos en los que las coordinación y el que cada quien supiera qué hacer era vital, llevando a discusiones, reclamos y mucha felicidad cuando tu guild conseguía  conquistar un castillo.


No sólo era una prueba para medir la fuerza o el equipamiento del enemigo, ahí se demostraba quienes eran más unidos y mejores jugadores, más de una vez vimos caer a jugadores que deberían habernos aplastado, afortunadamente la mayoría de las veces salimos adelante.



Desafortunadamente con el paso del tiempo las cosas perdieron esa camaradería y pronto se convirtió en una especie de trabajo, muchos ya habían cambiado de guild y sólo algunos de los líderes éramos del grupo original; ese lugar hermoso lleno de amigos con quienes derramar sangre hombro con hombro se convirtió en una oficina llena de esclavos, fue entonces cuando decidí que ya no valía la pena, ya no estaba jugando estaba trabajando ahí.

¿Por qué recuerdo en estos momentos y extraño Ragnarok?

Fácil, me estoy adentrando en la inmensidad de World of Warcraft y muchas de las cosas que veo simplemente me hacen recordar aquellos buenos tiempos, sé que a niveles muy altos todo se convierte en estadísticas y maratónicas horas de juego, pero estoy consciente de que no llegaré a esos extremos, sólo quiero divertirme como en los viejos tiempos, claro, patear muchos traseros, eso definitivamente sí, pero busco hacerme todo un “profesional” (lo cual tardaría mucho, mucho, mucho tiempo).

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Metal Gear Solid Philanthropy

3 Diciembre 2009 @ 6:23 pm

Como toda persona que disfruta de la saga  de Metal Gear he temido y anhelado el día en que una película basada en esta historia hiciera su aparición; ese día llegó el 27 de septiembre de 2009, cuando Hive Division, un grupo de estudiantes y cineastas, lanzaron un proyecto independiente sin fines de lucro que rápidamente se hizo ligeramente popular. Su creación lleva el nombre de Metal Gear Solid: Philanthropy, como ya te debes dar una idea,  es una película independiente con un presupuesto de 10000 €, algo que resulta bastante sorprendente cuando ves los resultados.




La película está situada durante los hechos que dividen la primera parte de Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty, cuando Otacon y Solid Snake forman el grupo conocido como Philanthrophy, una organización anti-metal gear, en ésta Snake tiene que trabajar con un equipo a diferencia de las misiones en solitario que suele llevar a cabo; uno de sus compañeros es Pierre Leclerc, un hábil francotirador adicto a los videojuegos y dedicado vivir la vida al máximo y su otra compañera, Elizabeth Laeken, que tiene un historial extraño pero excelente en cuanto al éxito que han tenido sus misiones, esto atrapa a Snake que piensa que aunque es un peligro tener a una chica cuyos comandantes han muerto de formas extrañas, si ella logra completar la misión, eso valdría la pena.



Ahora la parte personal, cuando comencé a verla pensé “espero por lo menos reírme un rato” pero afortunadamente la experiencia fue muy disfrutable, especialmente siendo fan de Metal Gear, ya que este filme tiene una gran cantidad de referencias y diálogos que hacen que recuerdes con gusto muchos momentos de algunos juegos.


Giacomo Talamini es el actor principal, director y escritor del guión con ayuda de Enrico Pasotti y Valentina Paggiarin; Talamini interpreta a Snake de una forma excelente y la voz parece interpretada por el mismísimo David Hayter, dando esa sensación de que realmente no había alguien mejor para interpretar el papel.  Si alguien de Hollywood supiera algo acerca de Metal Gear y tuviera la oportunidad de poner a alguien en el papel protagónico, la voz debería de ser uno de los aspectos principales que se deberían cuidar, ya que después de ver esta interpretación, cualquier fan quedará muy satisfecho.



La película está llena de divertidas referencias a diálogos, escenas y personalidad clásica de Metal Gear, incluso la forma en la que se presenta la información de la misión a Snake, es ese clásico video en el que se muestran imágenes reales de guerra o del tema en cuestión, ya sea una persona o un lugar; así mismo el filme sigue las líneas que siempre ha tomado Metal Gear, hablando acerca de la existencia humana y de cómo nosotros tendemos a autodestruirnos, mientras que combina ciertos aspectos sobrenaturales con tecnológicos, algo que siempre ha estado presente en esta saga.



Sí quieres ver la película no tienes que gastar una fortuna en importarla y andar buscando en todos esos pequeños cines que proyectan películas independientes, lo único que tienes que hacer es entrar a su sitio y descargarla junto de los subtítulos correspondientes (si es que lo necesitas) o verla en este link; si deseas agregar subtítulos sólo da click en Menú, en el lado inferior derecho del video.


Como todo un gran admirador de Metal Gear te puedo decir que estoy sumamente satisfecho y feliz de haberme animado a ver esta excelente producción, que por cierto será una trilogía, ya que la primera parte denominada The Overnight Nation, sólo es el principio y termina dejando claramente la puerta abierta para las dos futuras secuelas que ya están en producción. Aunque seguramente no la veremos muy pronto, es casi seguro pensar que esta vez tendrán mucho más apoyo.




Metal Gear Solid: Philanthropy le ha puesto una tarea sumamente difícil a la persona que se atreva a crear una película con un buen presupuesto; aunque sería un éxito asegurado, lo más probable es que Philantropy sea superior gracias a la dedicación y el conocimiento de las creaciones de Kojima que el staff posee, algo que demuestra que cuando amas algo, los resultados son mucho mejores.

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